Estilo de Vida

El auge del ciclismo urbano transforma la movilidad en Barcelona

Con más carriles bici y conciencia ecológica, cada vez más barceloneses optan por la bicicleta como medio de transporte diario.

Publicado el: viernes, 01 de agosto de 2025, 13:51

Por Sergio Molina

El auge del ciclismo urbano transforma la movilidad en Barcelona

El uso de la bicicleta como medio de transporte ha experimentado un auge notable en Barcelona durante los últimos años. La expansión de la red de carriles bici, sumada a políticas municipales que priorizan la movilidad sostenible, ha cambiado la forma en que miles de personas se desplazan por la ciudad.

Actualmente, la capital catalana cuenta con más de 240 kilómetros de vías ciclistas, muchas de ellas segregadas del tráfico motorizado. Distritos como l'Eixample o Sant Martí han sido pioneros en la implantación de estas infraestructuras, permitiendo una conexión segura entre barrios.

Para fomentar este cambio de hábito, el Ayuntamiento ha invertido en campañas de concienciación, servicios de mantenimiento y ampliación de aparcamientos específicos para bicicletas. La renovación del sistema de alquiler Bicing también ha sido clave para facilitar el acceso a este medio.

En paralelo, colectivos como Bicicleta Club de Catalunya (BACC) han trabajado activamente en la promoción del ciclismo urbano, organizando rutas educativas, talleres y propuestas de mejora del espacio público.

Según el último informe de Movilidad Urbana de Barcelona, más del 12% de los desplazamientos diarios en la ciudad se realizan en bicicleta, una cifra que duplica la registrada en 2015. Los picos se dan especialmente entre semana durante las horas punta.

Pese al avance, todavía persisten retos: puntos conflictivos sin señalización clara, interacciones peligrosas con peatones y la necesidad de adaptar cruces y semáforos al ritmo ciclista. Las asociaciones piden una planificación más inclusiva y sostenida en el tiempo.

El auge del ciclismo urbano no solo beneficia al medio ambiente, sino que también mejora la salud de los ciudadanos, reduce el ruido y promueve una ciudad más amable y habitable. Barcelona pedalea, y lo hace con fuerza hacia el futuro.