Libros y Lecturas
Clubes de lectura feminista florecen en espacios culturales barceloneses
Diversos colectivos organizan encuentros semanales donde se analizan obras escritas por mujeres desde una perspectiva crítica y social.
Publicado el: jueves, 31 de julio de 2025, 10:48
Por Paula Ruiz

En los últimos años, los clubes de lectura feminista se han multiplicado en centros culturales, librerías y espacios comunitarios de Barcelona. Estos encuentros se han convertido en plataformas de diálogo, reflexión y empoderamiento colectivo.
En locales como Espai Contrabandos o La Tribu, decenas de mujeres se reúnen cada semana para analizar obras de autoras contemporáneas, rescatar voces silenciadas y debatir temas relacionados con género, identidad y justicia social.
“No se trata solo de leer, sino de compartir experiencias y construir pensamiento crítico desde una mirada feminista”, comenta Silvia Méndez, coordinadora de uno de los grupos en el barrio de Sant Andreu.
Estos clubes priorizan la horizontalidad y la diversidad. Las lecturas incluyen desde teoría feminista hasta literatura de ciencia ficción, pasando por poesía, ensayo y cómic. Cada participante puede proponer textos y moderar sesiones.
La dinámica de los encuentros suele alternar entre discusiones guiadas, lectura en voz alta y actividades creativas como escritura colectiva o ilustración. Algunas sesiones han derivado incluso en performances y exposiciones.
Redes sociales como Instagram o Telegram han ayudado a conectar a lectoras de distintos barrios, facilitando la creación de grupos virtuales que mantienen el espíritu participativo de los encuentros presenciales.
En colaboración con asociaciones culturales, muchos de estos clubes organizan también eventos abiertos al público, como charlas con autoras, ciclos de cine o presentaciones de editoriales independientes.
Para muchas asistentes, estos espacios suponen una oportunidad de descubrir textos transformadores que no encuentran en los circuitos editoriales comerciales. También son una forma de tejer redes de apoyo y amistad.
El auge de estos clubes demuestra que la lectura puede ser también una práctica política, afectiva y colectiva, especialmente cuando se construye desde el deseo de pensar y cambiar el mundo juntas.