Ciencia y Tecnología
Startups barcelonesas apuestan por la inteligencia artificial ética
Nuevas empresas tecnológicas en el distrito 22@ priorizan la transparencia y los derechos digitales en el desarrollo de soluciones con IA.
Publicado el: jueves, 31 de julio de 2025, 11:39
Por Daniel Romero

Barcelona se está posicionando como una referencia internacional en el desarrollo de inteligencia artificial (IA) con enfoque ético. Varias startups del distrito 22@ han comenzado a implementar principios de transparencia, equidad y privacidad en sus algoritmos, desmarcándose de modelos comerciales más opacos.
Entre ellas destaca Algoright, una joven empresa fundada por dos ingenieras catalanas que se centra en IA aplicada a recursos humanos. Su sistema evita sesgos de género o edad durante procesos de selección, gracias a filtros revisados por expertos en sociología.
Otro ejemplo es CivicMind, una plataforma que analiza datos de movilidad urbana sin identificar a usuarios individuales. Según sus fundadores, el anonimato y la minimización de datos son fundamentales para preservar la confianza ciudadana en soluciones basadas en big data.
Estas iniciativas cuentan con el apoyo de entidades como el Barcelona Centre for Digital Ethics, que asesora a empresas sobre cómo incorporar la ética desde el diseño del producto hasta su comercialización.
“La ética no puede ser un añadido posterior. Debe formar parte del núcleo de cada desarrollo tecnológico”, asegura Javier Gómez, director del centro. Su equipo colabora con universidades, organismos públicos y aceleradoras de empresas.
En los últimos años, también han surgido códigos de conducta que guían a las startups en temas como el uso responsable de datos, la auditabilidad de modelos y la transparencia ante el usuario final.
Aunque todavía representan una minoría en el sector, estas empresas están marcando una tendencia creciente. En 2023, el 18% de las nuevas startups tecnológicas en Cataluña declararon tener una política ética explícita en IA, frente al 7% registrado dos años antes.
El reto a futuro será escalar estas prácticas a mayor nivel, sin perder el equilibrio entre innovación y derechos fundamentales. En ese camino, Barcelona parece decidida a convertirse en un modelo europeo de referencia.